viernes, 21 de septiembre de 2012

El cine musical a partir del siglo XXI


El nuevo milenio trajo consigo la renovación del género gracias a Moulin Rouge. La película supuso una gran novedad para el espectador y obtuvo muy buenas críticas (lo cual no es de extrañar, quién no iba a sucumbir a los encantos de la gran Satine [Nicole Kidman] y del enamorado Christian [Ewan McGregor]). Apenas utilizaba música original y mezclaba éxitos de todas las épocas, otorgándoles las características propias del musical.

Tan solo un año más tarde se estrenó en taquilla Chicago. La historia de dos delincuentes que luchan por la fama y su vida al mismo tiempo, ganaría seis premios Óscar, incluyendo a la mejor película y actriz secundaria (Catherine Zeta-Jones).

En 2004, Adrew Loyd Webber llevó a la gran pantalla su exitoso musical El Fantasma de la Ópera de la mano de Joel Schumacher como director. A pesar de que no tuvo tanta repercusión como las otras dos películas citadas, fue nominada a varios premios de la Academia. Pasaría todavía más desapercibido el musical Rent en 2005, adaptación del musical de Broadway con el mismo nombre.

Sí que triunfaría un año más tarde la adaptación de Dreamgirls, la cual ganaría el Globo de Oro a la mejor película musical. High School Musical llegó ese mismo año a Disney Channel, teniendo gran éxito entre el público juvenil y lo que en un principio parecía ser una sola película para el canal de dibujos, terminaría siendo una trilogía cuya última película acabaría estrenándose en el cine.

En 2007 se lanzaron otros tres grandes musicales: Sweeney ToddHairspray y Across the Universe. Este último fue sin duda diferente a los demás musicales al ser una comedia negra. Mamma Mía!, basada en el musical con el mismo nombre y las canciones del grupo ABBA, llega en 2008 protagonizada por la increíble Meryl Streep y resulta ser todo un éxito taquillero.

Nine, del director de Chicago y también basada en un musical de Broadway, llegó en 2009 pero no consiguió buenas críticas y tuvo fracaso en taquilla debido al estreno simultáneo de la película de ciencia ficción Avatar.

Por último cabe mencionar que Disney creado dos películas musicales del estilo de La Bella y la Bestia o La Sirenita. Estas son Tiana y el sapo y Enredados, pero sus bandas sonoras no han conseguido igualar a las que tanto éxito tuvieron en los años 90.

En resumen: la industria cinematográfica de este género ha conseguido volver a crear grandes musicales como los de antaño en la última década, que el público aprecia y disfruta viendo.

LA DECADENCIA DE LOS MUSICALES EN LOS AÑOS 70, 80 Y 90.

Durante estas tres décadas el género de los musicales en la gran pantalla fue decayendo en cuanto a público y a la financiación de los estudios. Apesar de algunas buenas producciones el género tardó  bastante en salir del altibajo en el que se encontró.

Fue en los años 70 cuando este altibajo comenzó a notarse. En estos años destacó sobre todo Bob Fosse, actor, bailarín y director de cine, con dos de las películas mejor consideradas de la década Cabaret y All that Jazz. Otras peículas destacables fueron Grease, New York, New York, Hair o Jesus Christ Superstar.







 Los años 80 fue la peor década para los musicales en el cine. Desaparecieron casi por completo de las carteleras ya que parece que al público habían dejado de gustarles. Estaban consideradas un fracaso. El género de la comedia musical recae en Los Blue Brothers. Podemos destacar también ¿Victor o Victoria? y Flashdance.

 

















Los años 90 siguieron a las dos décadas anteriores con títulos como Evita o Todos dicen I love you. Sin embargo, en lo que se refiere a películas de animación no todo está perdido. En estos años Disney realiza algunas de sus mejores películas, reconocidas en el mundo entero. Estas son La Bella y la Bestia, La Sirenita, Aladdín... Su éxito se debe en gran parte al compositor Alan Menken y al letrista Howard Ashman, quien fue uno de los más galardonados con el óscar. En 1997 la Twenty Century Fox produjo Anastasia.



El origen: los años dorados del musical

Un musical es mucho más que una película "con canciones y bailes". Los números musicales de la mayoría de estos largometrajes están estrechamente relacionados con la trama; la complementan hasta tal punto que, si fueran eliminados, la película no tendría sentido.

¿Cómo nació este género?


En la época del cine mudo, las películas se acompañaban con música en directo, tocada por un pianista o incluso por una orquesta.


En 1927, apareció la primera película sonora: The jazz singer (El cantante de jazz). En realidad, era muda en su mayor parte, pero incluía canciones, por lo que podríamos considerarlo el primer musical de la historia del cine. A pesar de que no fueron pocas las críticas, a esta película le siguieron otras que tampoco eran del todo mudas. Los actores tuvieron que adaptarse a la nueva situación, aunque muchos de ellos fueron sustituidos por actores de teatro que venían de Broadway (pues estaban más acostumbrados a cantar y tenían mejores voces).


Durante esos años, las secuencias en las que se cantaba o bailaba eran muy "realistas", ya que intentaban crear situaciones en las que hubiera que realizar estas actividades (todo lo contrario a los musicales actuales, donde los actores dejan lo que están haciendo en un momento dado para crear un número musical).

Esta nueva forma de hacer películas tuvo mucho éxito y la gente comenzó a verlas no tanto por su argumento, sino por la novedad del sonido. Así, en 1929, The Broadway melody (La melodía de Broadway), primer largometraje íntegramente hablado con canciones y bailes, logró el Óscar a la mejor película.


En los años 30, el cine musical se convirtió, junto al cine negro, en el género favorito de los estadounidenses. Esto se debía en parte a la crisis económica que estaba sufriendo el país. La gente quería distraerse, y los musicales lo conseguían: eran películas alegres y divertidas, tocaban el tema del amor y las canciones eran muy pegadizas. Por eso, se suele decir que fue la época dorada o edad de oro del musical.

Una de las grandes figuras de esos años fue Busby Berkeley, quien realizó coreografías para grandes películas como 42nd street (Calle 42).


La pareja formada por los actores Fred Astaire y Ginger Rogers protagonizaron varias películas de argumento similar (la preparación de una obra musical y su estreno) pero que tuvieron un gran éxito. La primera fue Flying down to Rio (Volando a Río), en la que interpretaban un papel secundario, y después llegaron Top Hat (Sombrero de copa), The Gay Divorcee (La alegre divorciada)...



También hay que destacar el primer largometraje de animación producido por Disney: Snow White and the Seven Dwarfs (Blancanieves y los 7 enanitos), estrenado en 1937.



Compositores tan importantes en aquella época como Gershwin (autor de la obra Rhapsody in Blue o de la conocida ópera Porgy and Bess), Irving Berlin (compositor para la película The jazz singer) o Cole Porter pusieron música a muchas de estas películas.



En los años 40, el musical se consolida: hay más variedad en las tramas y las posibilidades técnicas son mayores, como se puede apreciar en El mago de Oz, película con mucho más colorido. Su protagonista, Judy Garland, se convirtió entonces en una actriz muy famosa, actuando en largometrajes como Meet me in St Louis (Cita en St Louis), The Pirate (El Pirata, donde hace pareja con Gene Kelly) o Easter Parade (Desfile de Pascua, con Fred Astaire).

Otra figura importante fue Gene Kelly (actor, bailarín, coreógrafo, guionista, productor y director). En 1949 actuó, junto con Frank Sinatra entre otros, en la película On the town (Un día en New York) de la que también fue coodirector con Stanley Donen. Esta película fue toda una novedad y marcó un antes y un después en la historia de los musicales, ya que las escenas de exteriores se grabaron en la calle (hasta ese momento se hacía en los propios estudios).


Pero sin duda, la mejor época del musical fue la década de los 50. Incluso había productoras que solo realizaban este tipo de películas, destacando la Metro Goldwyn Mayer. En estos años aparecieron algunos de los mejores musicales de la historia, como Singin' in the Rain (Cantando bajo la lluvia) en 1952 o An American in Paris (Un americano en París) en 1951. Otras películas que merece la pena mencionar son: Gentlemen prefer Blondes (Los caballeros las prefieren rubias); Seven Brides for Seven Brothers (Siete novias para siete hermanos); Funny Face (Una cara con ángel, en la que actua la pareja Astaire-Hepburn)...





En 1960, el género cambió completamente con la aparición de West Side Story (1961), una versión actualizada (y musical, obviamente) de Romeo y Julieta. Por lo tanto, las películas dejaron de ser cómicas, tenían un final dramático y las historias que se contaban eran más complejas. Otras películas: Camelot, The Sound of music (Sonrisas y lágrimas, con Julie Andrews como protagonista), My fair Lady, Gigi, Hello Dolly (dirigida por Gene Kelly y protagonizada por Barbra Streissand)...





La próxima semana comentaré alguna de estas películas más en profundidad. ¿Te gustaría que escribiera sobre tu musical favorito? Dime cuál es y si quieres que hable sobre algún aspecto en concreto (curiosidades, cómo se grabó...). ¡Espero tu comentario!